Enfoca su lente hacia dentro, hacia donde no hay filtros
donde no existe una preconcepción del cuerpo
casi como una aproximación religiosa se introduce en ese cosmos
donde Ellas no luchan contra el espejo
donde Ellas se aceptan a sí mismas
y ahí, se ven como Ellas quieren verse,
se sienten libres, no son esclavas
pues la belleza que irradia su fotografía
no es esa belleza tirana, imperiosa
esta belleza no atormenta, no subyuga
esta belleza es honesta, es irreverente
tiene este efecto fascinante de catarsis
Ellas se proyectan hacia los demás, desde sí mismas
desde un lugar donde la seducción no es la orientación,
la fotografía no pretende convencer a nadie
el lente no busca aprisionar sus cuerpos como un incentivo
sus cuerpos dejan de ser el alimento
de esos jurados crueles y excluyentes
y se convierten en un hermosa evocación de autonomía
un momento que Aldair deseaba detener para siempre
martes, 15 de diciembre de 2015
martes, 10 de noviembre de 2015
No me gusta esa sensación de que las cosas suceden y no me queda más que dirigirme con paciencia a la tumba
Me gusta pensar que
estoy a tiempo
Me gusta pensar que
realmente conoceré a ese "alguien”
Que no importa que
hayan existido múltiples pasantes en mi
registro
Algunos visitantes, algunos pasajeros
Que haya
destruido a uno
Y otro
Y otro
Y otro
Y el mío.
Alguno porque
resultó amargo
No correspondido
Posesivo
Carnal
O poeta
Y me gusta ver en sus
siluetas una acumulación de poemas
De historias
De canciones
De besos
Y me gusta verme reflejada en ellos
Me gusta aprender de mi con ellos
Y recorro sus cuerpos
Abriendo ventanas
Abriendo heridas
Ver una yo más joven, a veces ingenua
Distante y reflexiva, según la ocasión
Ver una yo más joven, a veces ingenua
Distante y reflexiva, según la ocasión
Y al mismo tiempo me veo en un espejo atemporal
Conociéndome y conociéndolos
Sin embargo durante ese aprendizaje
No hay más aspectos introspectivos
existe un sentimiento temeroso
Un corazón lleno de dudas
Y me consuela pensar que estoy a tiempo
Sin embargo durante ese aprendizaje
No hay más aspectos introspectivos
existe un sentimiento temeroso
Un corazón lleno de dudas
Y me consuela pensar que estoy a tiempo
Y que algún día me encontraré con quien estoy destinada a culminar en una totalidad armoniosa
Y aunque es obvio que yo misma me construyo este personaje
Me gusta llamarme "aún"
Porque así todo lo demás no es tan vacío y desalentador
Si no me encuentro a ese alguien
entonces todas las demás cosas no me llenan
Y no quiero morir tratando de resolver la soledad y el vacío
rogando por un balance
huyendo de la sensación de que estos momentos de mi vida son solo balas
balas disparadas a prisa y en mi contra
Nunca nada me ha importado más
Evitar que mi vida sea solo un pendejo transcurrir de eventos que comparto en Instagram
No me gusta esa sensación de que las cosas suceden y no me queda más que dirigirme con paciencia a la tumba
Si no me encuentro a ese alguien
entonces todas las demás cosas no me llenan
Y no quiero morir tratando de resolver la soledad y el vacío
rogando por un balance
huyendo de la sensación de que estos momentos de mi vida son solo balas
balas disparadas a prisa y en mi contra
Nunca nada me ha importado más
Evitar que mi vida sea solo un pendejo transcurrir de eventos que comparto en Instagram
No me gusta esa sensación de que las cosas suceden y no me queda más que dirigirme con paciencia a la tumba
viernes, 2 de octubre de 2015
Enero de 2015
De vez en cuando me gusta recordarte así
En el coche, ansioso, charlando
Acomodándote las ideas, mojando tus labios
Tu voz suena tan bien cuando medita
Me gusta recordarte así, con tus botas de invierno y tu cabello desarreglado
La luz entra por la ventana bañando tu rostro, que es como la arena húmeda del mar
Tus ojos me sonríen y tu mano acaricia la mía mientras sostenemos la palanca de cambios
En neutral, porque el tráfico es un infierno, un agobiante enredo urbano
Gente que se dirige al trabajo, a la escuela o a el hogar, atrapados en una línea estática de coches
Sin importar el destino, todos parecen estar infectados de este hartazgo citadino
Cansados de esta ciudad odiosa y ciclada
Muerte espiritual tácita en Monterrey
Sin embargo tú y yo estamos llenos de vida
Nuestro lenguaje es con las miradas, y es tan visceral
Sosteniendo mi mano, mientras platicamos
Y nuestra canción suena de fondo, una y otra vez
Este día es de mis favoritos para recordarte
Con sus climas fríos, tus botas de invierno, tu camisa azul, tu coche blanco
La camisa con la que te vi por última vez, el coche en el que te vi partir
Me gusta recordarte con las canciones, las películas, los poemas
Me gusta recordarte así, porque ahí fue cuando supe que no debías quedarte
No debíamos quedarnos
y no lo permití
Ah, hubiera sido tan lindo quedarse.
sábado, 29 de agosto de 2015
¿qué voy a hacer con tu recuerdo?
Odio nuestro pasado
nuestra historia
nuestra coincidencia
odio el desenlace inconcluso
odio todo lo que nunca dije
odio haberme rendido
Odio no haberte comprendido
no saber descifrarte
no poder sobrellevar la situación
odio quererte
odio extrañarte
odio de pronto resignarme
A escuchar tu recuerdo lejos
a ver las ultimas fotografías
a transportarme a esos sentimientos
que están lejos
que no volverán
que no concluyeron
Odio encontrarte en mi playlist
odio encontrarte en el cajón
ver tu rostro en mil personas
escuchar tu voz en un rincón
odio releer hasta el cansancio nuestra ultima conversación
Como si detrás de la pantalla me esperaras
con un ultimo abrazo
con una explicación
una excusa
una disculpa
y algo que me devuelva la ilusión
Odio ese sentimiento que me invade
odio haber anticipado muchas cosas
odio que el tiempo lo dañe todo
odio que fue enredando mi cabeza
que fue acabando con nuestro amor
pero odio, sobre todo, que no lo mató por completo
que lo dejó palpitando
que me dejó desangrando
con una herida abierta, de la que no podré escapar
la que no me puedo curar
ni aunque pasen otros mil años
ni aunque me incendie la cabeza, ni aunque me arranque el corazón
Pero amo sobre todo saber que fuimos,
que seremos, y que ya no somos
saber que soñamos juntos
saber que vivimos, sufrimos y amamos
que a ratos estuvimos enamorados, y que otros nos odiamos
amo saber que adoro tu presencia en esas páginas de mi vida
que me dio cordura
que me la quitó
y ahora que estás lejos
me permite ir y venir en el tiempo
buscándonos entre esas paginas empolvadas
y sé que nos besamos
que nos amamos
que nos abrazamos
que nos entregamos
que nos volvimos uno
y me alegra saber
que naciste
que creciste
que me enseñaste
que coincidimos
que latimos y que soñamos
Por eso me gusta viajar a ese entonces
meterme entre las paginas empolvadas
buscándote con la certeza de que seremos
de que nos conoceremos
de que moriremos eventualmente
pues así lo dicta el cauce natural de las cosas
Y tú y yo sabremos que somos
o fuimos
o seremos
sea como sea,
nos querremos desde antes de nacer
y nos estaremos extrañando hasta después de la vida
Y por eso me gusta desenterrarte
y enamorarte otra vez
explorarte otra vez
y ver juntos la televisión
sentarnos en el sillón
y besarnos el alma
Todo sucede mientras en algún otro tiempo tu y yo ya no somos
y sufrimos
y nos desangramos
y navegamos en un mar desierto de desolación
mientras bajo otro cielo
te sigo queriendo, te sigo abrazando
aunque sé con certeza que en el otro reloj te estoy extrañando, te he perdido
mientras ingenuos tu y yo nos amamos
inconscientes, ignorando que somos, que fuimos, que seremos
tantos tiempos y tantas historias distintas
mientras seguimos siendo tan improbables
tan atípicos
Dime, ¿qué voy a hacer con tantas historias?
¿dejarlas en blanco?
¿saberlas inútiles?
¿saborearlas un poco más?
¿sentirlas amargas como un fruto podrido?
¿qué voy a hacer con tu recuerdo?
Tengo un amigo muy triste
Tengo un amigo muy triste
que siempre llama tarde
y se despide muy temprano
Tengo un amigo muy triste
que me cuenta
qué tan falsa es la vida
qué tan difícil es volver a enamorarse
qué tan complicado puede ser abrir el corazón
qué tan doloroso puede ser recordar
Tengo un amigo muy triste
que se niega a querer
porque dice que no está listo
que me cuenta cómo va su día
que carga con grandes y pesados recuerdos en los hombros
y a veces me los platica por la noche, sonríe y llora
Un amigo muy triste
que me muero de ganas
de abrazarlo y sentirlo tan cerca de mi
que me lleva con engaños a su coche
para despojarnos de ese pasado tomentoso
en un dulce elixir que mata cualquier pena
Pero al día siguiente se convierte en algo tan banal
tan insípido, tan intrascendente
que nos avergüenza
Mientras intentamos justificarnos
en el placer y el deseo
el sentimiento y el afecto
Pero terminamos negandolo todo
¿para qué?
fue la última vez
Tengo un amigo muy triste
que me besa despacito bajo la lluvia
rápido, impetuoso, extasiado, cuando nadie nos ve
Como si mis labios fuesen a desaparecer
como si sólo le quedara mi recuerdo
y esas ganas de besarme, desde los 16
Tengo un amigo muy triste
que me cuenta cómo se siente la decepción
que me textea pendejadas, y luego me hace reír
Tengo un amigo muy triste
que me pone muy feliz
que me hace suspirar y pensar, ¿cuándo nos volveremos a ver?
¿Cuando me vas a llamar?
¿Qué es lo que piensas de mí?
¿Me veo guapa así?
Tengo un amigo muy triste
que me abraza todo lo que me duele y lo que nadie ve
matando nuestros deseos de ser libres
renunciando a cualquier prejuicio
a cualquier moral
a cualquier mandamiento
en su carro
donde nadie nos ve
negando al día siguiente, cualquier evocación del dulce recuerdo
Tengo un amigo muy triste
que me besa el desconsuelo que me invade al pensar que
nunca seremos algo más
Tengo un amigo que me desea
en las noches frías y solitarias
que me extraña
Impotente, odiándose por ser tan sensible
odiándome deslizando sus dedos sobre mi espalda
odiándonos por todo lo que somos y lo que nunca seremos
Me toma de las manos para que no tenga miedo
mientras lo beso suave y lento
como sellando un tratado de pertenencia
Tengo un amigo muy triste
y me esfuerzo un poco en intentar alegrarlo
y lo beso y lo abrazo y lo sueño
Y me mira, y me dice
Hablamos después, Debs.
que siempre llama tarde
y se despide muy temprano
Tengo un amigo muy triste
que me cuenta
qué tan falsa es la vida
qué tan difícil es volver a enamorarse
qué tan complicado puede ser abrir el corazón
qué tan doloroso puede ser recordar
Tengo un amigo muy triste
que se niega a querer
porque dice que no está listo
que me cuenta cómo va su día
que carga con grandes y pesados recuerdos en los hombros
y a veces me los platica por la noche, sonríe y llora
Un amigo muy triste
que me muero de ganas
de abrazarlo y sentirlo tan cerca de mi
que me lleva con engaños a su coche
para despojarnos de ese pasado tomentoso
en un dulce elixir que mata cualquier pena
Pero al día siguiente se convierte en algo tan banal
tan insípido, tan intrascendente
que nos avergüenza
Mientras intentamos justificarnos
en el placer y el deseo
el sentimiento y el afecto
Pero terminamos negandolo todo
¿para qué?
fue la última vez
Tengo un amigo muy triste
que me besa despacito bajo la lluvia
rápido, impetuoso, extasiado, cuando nadie nos ve
Como si mis labios fuesen a desaparecer
como si sólo le quedara mi recuerdo
y esas ganas de besarme, desde los 16
Tengo un amigo muy triste
que me cuenta cómo se siente la decepción
que me textea pendejadas, y luego me hace reír
Tengo un amigo muy triste
que me pone muy feliz
que me hace suspirar y pensar, ¿cuándo nos volveremos a ver?
¿Cuando me vas a llamar?
¿Qué es lo que piensas de mí?
¿Me veo guapa así?
Tengo un amigo muy triste
que me abraza todo lo que me duele y lo que nadie ve
matando nuestros deseos de ser libres
renunciando a cualquier prejuicio
a cualquier moral
a cualquier mandamiento
en su carro
donde nadie nos ve
negando al día siguiente, cualquier evocación del dulce recuerdo
Tengo un amigo muy triste
que me besa el desconsuelo que me invade al pensar que
nunca seremos algo más
Tengo un amigo que me desea
en las noches frías y solitarias
que me extraña
Impotente, odiándose por ser tan sensible
odiándome deslizando sus dedos sobre mi espalda
odiándonos por todo lo que somos y lo que nunca seremos
Me toma de las manos para que no tenga miedo
mientras lo beso suave y lento
como sellando un tratado de pertenencia
Tengo un amigo muy triste
y me esfuerzo un poco en intentar alegrarlo
y lo beso y lo abrazo y lo sueño
Y me mira, y me dice
Hablamos después, Debs.
martes, 30 de junio de 2015
Un sueño
ayer
nos escapamos
de todo
y de nada
porque todo nos separa
y nada nos detiene
ayer
te besé
y pensé que sería eterno
escapamos del lugar
con una cosa en mente
devorarnos
ayer
fuimos un par de enamorados
unos inexpertos
con fervientes ganas de
besarnos hasta la sombra
y arrancarnos los labios
ayer
nos importó poco
el qué dirán
si se entera ya sabes quién
¿qué va a pensar?
bésame 5 minutos más
ayer
frente a la plaza
me impregné de ese aroma tan tuyo
que engendra exquisitos recuerdos
y me hacen querer verte
una vez más
soy tan sólo un sueño
lúcido y sensato
sin alcohol
tan sólo con las ganas
de comerte
a pesar de que traicione mi moral
soy tan sólo ese sueño
responsable de todo lo sucedido
frente a esa plaza de niños
un sábado por la madrugada
con firmes intenciones
de esconderme entre tus brazos
un sueño
un sábado
en la madrugada
frente a la plaza
con tus labios inestables
y el tiempo que no alcanza
ahora no somos ni un sueño
ni una plaza
ni siquiera una madrugada
somos una promesa al aire
un par de seres miserables
que agonizan en el recuerdo
un instante
un deseo
un ayer
somos
en la plaza
y nada más
nos escapamos
de todo
y de nada
porque todo nos separa
y nada nos detiene
ayer
te besé
y pensé que sería eterno
escapamos del lugar
con una cosa en mente
devorarnos
ayer
fuimos un par de enamorados
unos inexpertos
con fervientes ganas de
besarnos hasta la sombra
y arrancarnos los labios
ayer
nos importó poco
el qué dirán
si se entera ya sabes quién
¿qué va a pensar?
bésame 5 minutos más
ayer
frente a la plaza
me impregné de ese aroma tan tuyo
que engendra exquisitos recuerdos
y me hacen querer verte
una vez más
soy tan sólo un sueño
lúcido y sensato
sin alcohol
tan sólo con las ganas
de comerte
a pesar de que traicione mi moral
soy tan sólo ese sueño
responsable de todo lo sucedido
frente a esa plaza de niños
un sábado por la madrugada
con firmes intenciones
de esconderme entre tus brazos
un sueño
un sábado
en la madrugada
frente a la plaza
con tus labios inestables
y el tiempo que no alcanza
ahora no somos ni un sueño
ni una plaza
ni siquiera una madrugada
somos una promesa al aire
un par de seres miserables
que agonizan en el recuerdo
un instante
un deseo
un ayer
somos
en la plaza
y nada más
Para Elena
Mientras lava, habla sola o reza. Nadie sabe que piensa, pero todos sabemos que ama mucho. Está atenta a cada detalle y cuando escucha no siempre oye. Tose en las noches y enciende las luces. Algunas otras veces le duelen las horas, el espacio y la eternidad. De vez en cuando, y también siempre, se levanta con pereza, sé que le duele el cuerpo, el corazón. Cuando tiene pereza significa que está triste. Enjuta todo y lo lava dos veces. Es muy sensible. Ha vivido para servir y ha cuidado para vivir. Sus ojos son siempre grises por la tarde. Su cabello es delgado todos los días. Es feliz cada segundo si estamos cerca. Es la joya flor de mi casa, su nombre lo proclama. Es alegría de muchos años, es belleza de alma. Es la mujer en mi morada, es de esas columnas fuertes que no fallan. Es mi madre quien como muchas otras son luz en su casa.
miércoles, 24 de junio de 2015
Hoy estás otra vez en mi mente y en mis conversaciones recientes de Whatsapp. Porque no importa cuantas veces intente sacarte de aquí, merodeas constantemente en mi cabeza con tu mirada misteriosa y tu porte tan sexy. Llegas y me interrumpes con un "Hola, cómo estás?" y enseguida voy yo a apendejarme siguiendo el hilo de nuestra estúpida conversación. Pero ya no estás aquí, sólo eres un sentimiento, un sentimiento que leo, a través del tiempo y de la pantalla rota de mi celular. Porque no has vuelto a escribir y ahora me tienes esperando ese "sí", que nunca llegará. Y te haces el gracioso, y me platicas cualquier cosa. Y te escucho, porque te quiero escuchar todos los días, porque quiero que me preguntes qué estoy haciendo y me digas; "Me avisas cuando termines", para seguir, hablando y hablando de nada. Mientras no entiendes que eso no me ayuda. Que ya estoy hasta la madre de tus fotos sin camisa, de tus mensajes de madrugada, de tus notas de voz y tantas pendejadas, no me envíes nada, mejor ven y quédate conmigo hasta que ya no sienta nada, Adormeceme con tus labios y hazme sentir, que sí, que después de todo no nos equivocamos, este es el lugar donde debemos ir,
No sé cómo ni cuando terminé aquí sentada, rodeada de undermorros que coinciden en un sólo espacio para compartir perspectivas depresivas, miserables, alcohólicas y viciosas del mundo, la vida y el orden de las cosas. Tomando alcohol hasta olvidarse de sus existencias. Pareciera que entre más escapan de las jaulas de ellos mismos, más diversión y placer experimentan. Mientras yo estoy aquí, insólita, viendo cuan edgy parece ser querer salir de tu propia cabeza. Con tragos y tragos de alcohol. Pero nunca van a poder, porque al día siguiente, cuando despierten quién sabe donde, a lado de quién sabe quién, con una tremenda resaca, descubrirán que somos prisioneros de nuestros cuerpos, rehenes de esta era, donde el tiempo pasa muy rápido y las personas también. Estoy viendo gente tomar, volando muy lejos, pero a la vez tan cerca, encadenados por siempre a la mediocridad del día siguiente, porque no, no sólo vives esta noche, estás viviendo cada segundo de tu vida, y eso, también cuenta los segundos de mañana. Estoy viendo gente que pretende escapar pero que irónicamente sujetan con fuerza este hilo de donde se amarran a la vida, reconociendo depresiones, porque tomar hasta reir también es llorar, tomar hasta maldecir también es llorar. tomar hasta vomitar, también es llorar.
lunes, 15 de junio de 2015
Benito y María
Benito y María estaban
predestinados a conocerse. Era algo que no se podía evitar, algo que iba a
suceder y es que los dos encajan tan bien, y tan mal. Van juntos como dos
piezas de un extravagante rompecabezas, pero nada en esa compatibilidad asegura
que la coexistencia entre ambos sea sana, siquiera segura. Benito y María se
encontraron para encontrarse a sí mismos. Se encontraron para descubrir la peor
de las fatalidades, pero también para despertar de un largo sueño.
Cuando se conocieron
hubo una química tremenda ipso facto. Casi tan surrealista como una escena
estúpida de alguna comedia romántica adolescente. Tan absurda, tan cursi. Y
todas esas pequeñas casualidades dieron paso a lo que sería el cambio más
radical en sus vidas. Quizás ambos eran muy jóvenes para darse cuenta, quizás
todo estaba fríamente calculado.
Benito y María no
embonan de una manera constructiva. Benito y María estaban juntos por
casualidades y características compartidas de una índole dañina, devastadora.
Ambos se dieron cuenta prematuramente, y prometieron alejarse muchas veces. Se
dijeron muchas veces adiós, pero siempre volvían a encontrarse, ambos volvían a
sucumbir en la derrota del recuerdo, la
tentación post-duelo. Una llamada, un mensaje. Una visita a media noche
bastaba. Ambos se rehusaban a aceptar una derrota, y es que ambos se
necesitaban tanto, pero esa necesidad era necia y paradójicamente innecesaria.
Nunca podían
separarse, a pesar de tanto desastre. Era como si algo fuera de este mundo los
hiciera retroceder cada vez que se alejaban, como si sus almas estuvieran
conectadas a través de una red dolorosa de imanes, almas que tenían una fuerza de atracción increíble, almas que embonaban
perfectamente porque ambas estaban dañadas.
Daños que encontraban alivio en la casualidad, las cicatrices de María
encajaban perfecto con las de Benito, y viceversa.
Pareciera que una
fuerza sobrenatural se encargara de unirlos cada vez que lo único que deseaban
era huir de ellos mismos. Llámale “amor”, llámale “preocupante patología”. El
caso es que Benito ya no podía abandonar a María de otra forma que no fuera
desmoronándose, las manos de María ya no
podían trazar otras curvas que no sean las de la boca de Benito, ambos estaban
condenados.
Benito creció pensando
que era merecedor de todo lo que se le antojara en el mundo, que no debía
disculparse por nada y que no había porque tener piedad para obtener lo que
quisiera. En cambio a María le inculcaron la idea del amor sacrificado, ese que
da hasta quedarse sin nada, a disculparse por todo, hasta por sentir.
Benito y María
crecieron juntos y poco a poco, a medida que aprendían el uno del el otro, se
convirtieron en adultos insatisfechos, aunque habían creado algo muy parecido
al amor, pero más bien era dependencia, una extraña y adictiva dependencia.
Hacían cosas como enamorados, texteaban cosas cursis, se tomaban de las manos. Se dijeron un “te
amo” y se besaban los labios, la cara, las manos. Se visitaban, y encontraban
refugio en los abrazos. Se acostumbraron tanto al otro, aun y con todos esos
demonios que cargaban en el alma. Soñaban despiertos y se decían cerquita al oído cuanto se amaban, hasta que se dieron
cuenta de que en realidad se necesitaban mucho más de lo que se amaban, él era
un pozo sin fondo y ella era algo que nunca era suficiente.
María le entrego todo
a Benito, fue simplemente demasiado. Se
entregó de manera abrumadora, se
lanzó al vacío sin dudarlo, y una noche llena de resentimiento se dio cuenta
que no había nadie para recibirla abajo, sólo un duro impacto contra el piso. Y así fue como terminó en la cama, en la sala,
en el cine, en el parque, y en todas partes
con lo que muchas veces llamó “un cerdo ocioso y egocéntrico que escupe en
las manos de aquellos que le dan de comer”.
Benito era un hombre
serio, con una inteligencia admirable y perfectos modales, pero fue en un frío diciembre del 99 cuando no recibió exactamente el regalo que le había pedido a Santa, y fue ahí donde su completa existencia se derrumbo entre la certeza de
que todo lo que creía era una mentira y que las demás personas eran demasiado
injustas por no proveerle lo que necesitaba, porque además de necesitarlo lo
merecía.
María era una mujer
encantadora, de un gran corazón, palabras precisas y carismáticas, pero fue durante una tormentosa madrugada de Abril cuando su manera de ver el mundo cambió. Cuando vio que su
mamá recibió a su papá después de haberla engañado con otra mujer. "Las relaciones, María, implican sacrificios porque el amor
perdona y yo sin tu papá no era nada". Ahí fue cuando la enseñaron a
necesitar.
Benito y María sabían que el "amor" entre los dos, si así se le podía llamar, se había debilitado. pero sólo María sabía tenerle paciencia al necio de Benito, y sólo Benito hacía sentir en casa a María. Con el paso del tiempo ambos descubrieron que las cosas no se podían sostener a base de clichés y promesas rotas. No bastaba con desear algo muchas veces para que se volviera realidad, aprendieron también que a veces las cosas están ya tan rotas que no se pueden arreglar.
Una noche María despertó de lo que había sido un largo sueño. El sueño más prolongado de sus vidas. Y así lo fue. Benito despertó con canas y problemas en la cadera. María despertó con un montón de arrugas y manchas en la piel. Benito ya no tenía fuerzas para retener a María, y María no tenía fuerzas para seguir pretendiendo que amaba a Benito.
Intentaron huir el uno del otro una ultima vez, y comprobaron que la fuerza sobrenatural que los mantenía juntos estaba débil y podía ser fácilmente derrotada. Pero era muy tarde, aunque en los cuentos nunca es tarde para el amor, aquí sí que era tarde. Ambos desperdiciaron tanto tiempo intentando
complacerse y fallando en el intento que no reconocerían la felicidad aunque
les golpeara la cara. Y lo más triste es que era demasiado tarde para el amor, el amor propio.
¿Qué decir cuando nada
es suficiente? ¿Qué decir cuando los demonios que ocultamos, se reproducen
en diapositiva delante nuestro? ¿Qué decir cuando es mejor no decir nada?. Un puente se sostiene por dos lados y el puente de Benito y María se derrumbó por cuestiones de gravedad.
A Benito y a María siempre les enseñaron a necesitar, como a todos nosotros. Está bien necesitar, podríamos necesitar muchas cosas, pero hay que ser cuidadosos si comenzamos a necesitar de esta manera a una persona.
Después de tanto tiempo puedo contarte que aquí sigue María, inmersa en una realidad que aun no logra entender del todo, tan reflexiva, tan paciente, como si un día después de tanto, una respuesta le llegara del cielo. Y allá está Benito, extranjero, con esa expresión de no pertenecer a ningún lugar. tan volátil como si lo estuviera imaginando con lo último que me queda de cordura.
lunes, 9 de febrero de 2015
La última vez que te amé
fue en mi casa.
Mi casa, tus brazos,
tus brazos tantas veces mi casa.
La primera vez que te vi,
estábamos en un salón de clases.
Qué infierno el sentir tanto por alguien,
que no se dio cuenta.
La última vez que nos besamos enamorados,
No la recuerdo.
La primera vez que nos besamos enamorados,
Tampoco la recuerdo.
Recuerdo la primera vez que te besé enamorada.
Recuerdo también la primera vez que te besé sin amor, me dolió.
Cuánto me costó aferrarme a ti.
Recuerdo la última vez que te hablé de mí.
Fue la primera vez que te colgué.
Fue la última vez que hablamos.
La primera vez que te extrañé,
No la recuerdo.
La última vez que te extrañé,
Tampoco la recuerdo.
Te quise, de alguna manera, en todos mis momentos.
Te quise cuando quería continuar,
te quise cuando me alejé.
Y te quiero ahora que no estás.
Y es que es difícil entender, que te quiero, pero no para volver.
Aun así escribo notitas pendejas en las mesas del bar,
en las maderas que nadie ve.
Qué infierno jamás haber coordinado los sentimientos.
No es justo, amor, que todavía esculco cajones…
Que todavía busco debajo de mi cama…
Buscando los rompecabezas,
Buscando una fecha,
la primera vez que nos besamos enamorados.
Una explicación.
Tampoco la recuerdo.
¿Si me amaste, cuando comenzaste?
Recuerdo la primera vez que te besé.
¿Fue muy tarde?
Cuánto me costó aferrarme a ti
Recuerdo la última vez que te hablé de mí…
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